Apoyo Psicológico

El psicólogo en reproducción

La clínica Tambre dispone de una Unidad de Apoyo Psicológico para todos aquellos pacientes que se hallen en tratamiento de reproducción asistida y requieran algún tipo de soporte de carácter emocional.

Conocemos el desgaste psicológico que ocasiona la infertilidad y consideramos imprescindible el abordaje de nuestros pacientes desde un enfoque multidisciplinar. Por esta razón, ofrecemos nuestro servicio de Psicología como parte de los tratamientos de reproducción asistida sin que ello suponga un incremento de los costes del procedimiento.

Preguntas y respuestas

¿Es normal pasar por momentos de angustia y depresión cuando hay un problema de esterilidad?
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Sí, la ansiedad y depresión son estados emocionales frecuentes en las parejas con problemas de esterilidad. La pérdida de la capacidad natural de reproducción es vivida frecuentemente por los miembros de la pareja con sentimientos de tristeza y frustración, incluso agresividad, al interpretar que se les ha negado un derecho vital de todo ser humano, el ser padres.  Lo que anteriormente se vislumbraba como un proyecto de vida íntimo y libre de la pareja pasa a convertirse en un proceso supervisado por médicos con tratamientos hormonales y rigurosas pautas para su consecución.

Con frecuencia, cuando existe un diagnóstico determinado, el miembro afectado se siente responsable y se culpa por ello incrementándose el malestar de la pareja. El no poder atribuir a nadie y a nada la  limitación de la capacidad natural de reproducir, conduce, en ocasiones, a liberar agresividad hacia uno mismo.

La complejidad de la medicación, el asistir puntual y periódicamente a la clínica, la incertidumbre sobre el resultado del tratamiento, etc.… son algunos de los factores que elevan la ansiedad de las parejas. La angustia se ve muchas veces en mujeres que abortan sucesivamente, a pesar de quedarse embarazadas sin dificultad.

Es común la anticipación negativa de resultados, principalmente entre aquellas parejas que han realizado múltiples tratamientos fallidos. Sin embargo, ésta forma de afrontar el tratamiento tan solo logra incrementar los niveles de ansiedad y sumergir a la pareja en una nube de desesperanza irreal, si tenemos en cuenta que en cada ciclo de tratamiento nuestro equipo médico obtiene mayor información sobre nuestro organismo y la respuesta a los tratamientos hormonales y de reproducción asistida. No quiere decir, que se opte por una posición extremadamente optimista, pero sí por una posición ajustada a la realidad en función de los porcentajes de éxito de cada una de las técnicas utilizadas.

¿Qué puedo hacer para disminuir mi ansiedad mientras espero a los resultados tras un tratamiento?

A nivel psicológico, uno de los momentos más difíciles para la pareja son los períodos de espera, frecuentemente denominado de forma coloquial por las mujeres como la "Beta-espera". Comprende el tiempo transcurrido desde la realización de una inseminación artificial o transferencia de embriones hasta la obtención de la prueba Beta-GCH (análisis de sangre que determinará la existencia de embarazo), o bien, la típica prueba de embarazo de farmacia. Este período se prolonga una media de 15 días. De ser positiva la respuesta, se deberán esperar otros 15 días para realizar la primera ecografía que informará del óptimo desarrollo del anidamiento del embrión. Durante todo este período, la ansiedad de la pareja se incrementa de forma considerable. Son frecuentes los comportamientos reiterados de comprobación por parte de las mujeres, es decir, estar pendientes constantemente de posibles síntomas que indiquen embarazo (náuseas, dolor de pecho, etc.), realización de test de embarazo, acudir al baño con mayor frecuencia para observar posibles manchados, etc. Todas estas conductas, si bien disminuyen la angustia a corto plazo, a largo plazo generan un incremento de la ansiedad. Por tanto, es conveniente reducirlas al máximo y sustituirlas por actividades gratificantes para la pareja que les permitan "desconectar" en la medida de lo posible.

¿Pueden afectar los tratamientos de esterilidad a las relaciones sexuales?

Sí, efectivamente. Cuando se les pide que tengan relaciones sexuales en un determinado momento, lo que era un ejercicio espontáneo y placentero se convierte en una obligación asfixiante que deteriora la calidad del encuentro sexual. La sexualidad como fuente de gratificación y placer se transforma en una fuente de estrés y obligación para la pareja y puede reducirse a lograr una meta exclusivamente reproductiva. El erotismo, el juego, la sorpresa, en muchos casos desaparece. La prolongación en el tiempo de esta situación puede llegar a generar, en ocasiones, disfunciones sexuales.

En el hombre, el descenso del deseo sexual, la impotencia o disfunción eréctil y eyaculación precoz (falta de control eyaculatorio) son los principales trastornos asociados. En ocasiones, el hombre asocia erróneamente el diagnóstico de infertilidad masculina con una disminución de su virilidad o potencia sexual. En la mujer, puede darse descenso del deseo sexual, vaginismo (imposibilidad de realizar el acto sexual debido a la contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina) y dispareunia (presencia de dolor o molestia en las relaciones sexuales). La ansiedad y la tristeza son emociones que pueden afectar directamente a la calidad de las relaciones sexuales.

En estos casos, es conveniente obtener apoyo psicológico para reducir el impacto del tratamiento en las relaciones íntimas de la pareja.

¿Pueden afectar estos tratamientos a la vida de pareja?

Sí, pueden surgir conflictos que interfieran en la relación de pareja. El tratamiento y la modificación programada de las relaciones sexuales se convierten en un importante foco de tensión y ansiedad para la pareja que se suman a los problemas cotidianos de ambos. Es conveniente mantener una elevada colaboración, implicación, así como una buena comunicación, para poder buscar ayuda el uno en el otro cuando sea necesario.

En mayor medida, la mujer es la protagonista en los tratamientos de reproducción asistida. Ella es quien se somete a los tratamientos hormonales y, en última instancia, la que llevará el embarazo. Es común que el proceso sea vivido de forma diferente por cada uno de los miembros de la pareja. Es frecuente que las mujeres necesiten mayor expresión de sus emociones y demandan más la atención de su pareja, mientras que el hombre se mantiene en una actitud de reserva al pensar que de esta forma proporcionará una ayuda más valiosa a su pareja. En ocasiones, las mujeres se atreven a reclamar a sus parejas mayor atención y compromiso a lo largo de los tratamientos, en otras, no disponen de las estrategias adecuadas para ello y viven en solitario el proceso, incrementándose las emociones negativas, sobre todo si además se culpabilizan de su infertilidad. Otras veces, son los hombres los que viven con ansiedad las sucesivas demandas de sus parejas y cambios constantes de humor.

De cara a evitar desajustes entre las parejas, es conveniente utilizar y favorecer la comunicación positiva y directa para solventar posibles interpretaciones erróneas y conflictos presentes y/o futuros. Es conveniente expresar las emociones, pensamientos y necesidades pero sin herir intencionadamente al otro.

Es importante que la pareja sea consciente de las adversidades que pueden presentarse a lo largo del tratamiento y recuerden, en todo momento, que asistir a una clínica de reproducción asistida surge del proyecto común y del extraordinario deseo de formar entre los dos una familia.

¿Pueden verse deterioradas mis relaciones sociales a lo largo del tratamiento?

Algunas parejas cuando conocen su diagnóstico de infertilidad optan por no comunicar a su entorno más cercano la dificultad a la que se enfrentan, por considerar que se trata de un asunto muy íntimo y exclusivo de la pareja. Las sucesivas visitas a la clínica que demanda la situación, en ocasiones, complican y agotan las numerosas explicaciones que la pareja ha de inventar para argumentar su falta disponibilidad con amigos o familiares, o bien, la falta de asistencia o retrasos en la entrada a su actividad laboral.

Con frecuencia, a medida que la pareja vivencia diversos tratamientos fallidos de reproducción asistida, se aísla de su entorno social. Las sucesivas preguntas y muestras de preocupación por parte de familiares y amigos se convierten en pequeñas fuentes de estrés que actúan como recordatorio constante de su frustración de ser padres de forma natural. En consecuencia, la pareja opta por no desvelar nuevos ciclos de tratamiento para evitar interrogatorios constantes de su entorno social. Poco a poco, son menos las personas que conocen su situación real y con la que pueden expresar y compartir sus temores o sentimientos, y se reduce, en ocasiones, a un “secreto” de pareja.

De nuevo, una comunicación clara y asertiva con el entorno social y laboral mas cercano puede, en muchos casos, evitar el aislamiento social de la pareja y disminuir su estrés añadido. En estos casos, puede ayudar que desde el inicio la pareja marque unas pautas de comunicación del desarrollo del tratamiento y pacte con su entorno unos límites para "expresar preocupación".

¿Es habitual recurrir al apoyo del psicólogo en estos casos? ¿En qué me puede ayudar el psicólogo de la clínica?

Sí. Casi todos los especialistas consideran esta asistencia enormemente valiosa. Por eso, el psicólogo es un miembro más del equipo en los centros de reproducción.

Con carácter preventivo, una de las principales funciones del psicólogo es proporcionar a la pareja estrategias y herramientas efectivas para reducir los pensamientos y emociones negativas que pueden desarrollarse a lo largo de los tratamientos de infertilidad. El recibir apoyo psicológico al inicio del tratamiento, favorece la rápida detección de estos sentimientos y sirve para adquirir habilidades por parte de la pareja para su manejo. De esta forma, se pueden prevenir estados emocionales o trastornos psicológicos más severos e incrementar la percepción de bienestar y calidad de vida a lo largo del tratamiento. Asimismo, el psicólogo puede guiar a ambos miembros hacia la expresión positiva de sus pensamientos y emociones para reducir conflictos que puedan dañar la calidad de la relación de pareja a lo largo del tratamiento. Si bien, la situación ideal sería proporcionar dichas estrategias previas o al inicio del tratamiento, de igual modo, se trabajarán posibles alteraciones psicológicas que vayan surgiendo a lo largo del proceso.

Cabe la posibilidad que alguno de los miembros de la pareja haya desarrollado en el pasado un trastorno psicológico, en estos casos se considera conveniente la evaluación y apoyo psicológico para prevenir y disminuir el riesgo de reaparición de alteraciones, consecuencia del estrés asociado a los problemas de infertilidad y las técnicas de reproducción asistida.

¿En qué nos puede ayudar el psicólogo cuando nos enfrentamos a donación de ovocitos o banco de semen?

La donación de ovocitos, si no se contempla la adopción, se convierte para muchas parejas en el último recurso para desarrollar su deseo de ser padres. La decisión de incorporar un donante a su deseo de ser padres supone, en muchos de los casos, un gran impacto psicológico de inicio. Se plantean la pérdida de descendencia genética y, normalmente, surgen multitud de dudas al respecto.

En este punto del tratamiento de infertilidad, el trabajo del psicólogo se orienta a proporcionar información basada en estudios y en la evidencia científica acerca de la repercusión que tendrá esta modalidad de tratamiento en la posible futura maternidad/paternidad. Se tratarán temas relacionados con la importancia de la genética frente al ambiente, vínculos afectivos, decisión de comunicación al futuro niño su forma de concepción y cómo decírselo, selección de los donantes, etc. La finalidad es aportar información científica y objetiva a la pareja para ayudarles a tomar su decisión. Asimismo, lograr disminuir el impacto generado por este tipo de técnicas, dado en parte por su novedad y desconocimiento existente sobre ellas en la sociedad.

En la medida en que la donación de gametos sea una opción aceptada de forma positiva y normalizada psicológicamente por la pareja, tendrá una mayor o menor repercusión en el desarrollo del tratamiento y en su futura vivencia de la maternidad/paternidad.

¿Cuando es conveniente decidir no continuar con los tratamientos de reproducción?

Una de las decisiones más difíciles para la pareja que se ha sometido a tratamientos de reproducción asistida, sin lograr una gestación, es la de dar por finalizada esta etapa y, es obvio, que no es fácil aceptarlo. La decisión a tomar será variable dependiendo del caso y del nivel de desgaste e impacto en sus vidas.

El abordaje psicológico ira encaminado a la creación de nuevos proyectos, apoyo en la elaboración de duelos, romper con creencias irracionales, manejar la frustración hasta el trabajo de aspectos mas específicos de cada una de las parejas.

La reproducción asistida y las nuevas familias

En este apartado nos gustaría ofrecer un espacio a la figura de las nuevas familias, entre ellas, mujeres solas que desean ser madres y parejas de lesbianas que recurren a la donación de esperma para hacer realidad su deseo de maternidad.

Son frecuentes múltiples dudas sobre cómo transmitir la información en el futuro a los niños, además de miedos e inquietudes por parte de las madres sobre cómo su entorno va a acoger a sus hijos. Asimismo, es frecuente que se cuestionen hasta que punto podría influir en sus pequeños el que no haya una figura paterna con la que se desarrollen en su día a día. Existen estudios que nos muestran que no existe un mayor porcentaje de trastornos psicológicos en estos niños que en niños nacidos en familias convencionales.

En la unidad de apoyo psicológico te proporcionamos el conocimiento basado en estudios recientes y testimonios de las propias madres acerca de los aspectos mas temidos y su futuro desarrollo.