Optar entre la fecundación in vitro o la inseminación artificial es una de las preguntas que se plantean muchas veces nuestras pacientes.

Hay gente que querría ir directamente a una Fecundación in Vitro por ser “más seguro” y evitar hacer primero ciclos de inseminación artificial. Otras personas preferirían evitar la Fecundación in Vitro y son más partidarios de hacer sólo Inseminación artificial. Sin embargo la clave depende de cada caso. Nunca se pueden tomar decisiones por anticipado. El estudio de todas las circunstancias de cada pareja nos aconsejará sobre el tipo de tratamiento más recomendable.

¿Qué es la inseminación artificial?

La inseminación artificial es una técnica que, en resumen, consiste en depositar dentro del útero, en el momento de la ovulación, una muestra de semen ya preparada para concentrar los espermatozoides con mejor capacidad fecundante. Para llegar al momento de la ovulación suele ser recomendable someter a la paciente a una estimulación de los ovarios.

Con ésta aseguraremos que se forma al menos un óvulo y, en ocasiones, conseguiremos que hayan dos o tres, nunca más, para poder mejorar la oferta de óvulos a esos espermatozoides sin aumentar en exceso el riesgo de embarazo múltiple.

¿Qué es la fecundación in vitro?

De nuevo, en resumen podemos hablar de que tiene varias fases. Primero hacemos una estimulación de los ovarios para intentar que se formen unos 6-8 óvulos maduros. Cuando ecográficamente vemos que la ovulación está a punto de ocurrir, realizamos una punción de los ovarios a través de la vagina, dirigida por ecografía, para recoger los óvulos. Esta punción no duele en absoluto. Para asegurarnos de ello utilizamos una sedación.  Una vez con los óvulos en el laboratorio obtenemos una muestra de semen y juntamos en dicho laboratorio espermatozoides y óvulos para que fecunden. Entre 3 y 5 días después colocamos uno o dos de los embriones fecundados dentro del útero.

FIV

Fuente foto: reproduccionasistida.org

Diferencias entre la inseminación artificial y FIV

Las diferencias entre ambas técnicas residen, como hemos visto, en su diferente complejidad. Por ello es fundamental personalizar mucho en cada caso la técnica a realizar. En algunos casos, por el buen pronóstico que ofrecería la inseminación artificial, sería más recomendable esta técnica. Esto a pesar de que es cierto de que la probabilidad por ciclo en Fecundación in Vitro es mayor. Pero si el pronóstico es bueno, la probabilidad acumulada tras cuatro ciclos de Inseminación Artificial es mayor que la de un solo ciclo de Fecundación in Vitro.

Por otro lado, si el pronóstico de la Inseminación Artificial no es tan bueno, es preferible hacer directamente ciclos de Fecundación in Vitro. Pasar primero por la Inseminación Artificial sólo conduciría a un desgaste psicológico de los pacientes, con unas probabilidades mínimas de éxito.

El mejor consejo que les podemos dar es que se dejen asesorar en este terreno por profesionales. En la Clínica Tambre, tras un estudio completo de su caso podremos darles una información detallada de la mejor técnica a realizar en su caso.