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Embarazo psicológico

¿Qué entendemos por embarazo psicológico? El embarazo psicológico es aquel que ocurre cuando una mujer cree estar embarazada, sin estarlo realmente, presentando síntomas y signos objetivos propios de la gestación.

El embarazo psicológico, embarazo fantasma o pseudociesis; entra dentro de los llamados trastornos somatomorfos y representa una de las condiciones más debatidas dentro del campo de la psicología.

Embarazo

En la actualidad, se considera un síndrome extraño por su mínima presentación; aproximadamente un 0,005% de las mujeres embarazadas lo sufren pudiendo aparecer tanto en mujeres jóvenes como en aquellas cercanas a la menopausia.

Sintomatología

Los síntomas que se presentan en el cuadro clínico habitualmente son:

  1. Amenorrea
  2. Aumento del volumen abdominal, sin borramiento del ombligo. El ombligo invertido permite establecer el diagnóstico diferencial con el verdadero embarazo.
  3. Aumento del tamaño de los pechos (llegando a segregar leche en algunos casos).
  4. Sensación subjetiva de movimientos fetales.
  5. Aumento del volumen uterino y ablandamiento del cuello uterino.
  6. Náuseas y vómitos.
  7. Aumento de peso, generalmente mayor que en el de los verdaderos embarazos.
  8. Algunas mujeres pueden presentar niveles elevados de gonadotropina.

Un especialista puede diferenciar un embarazo psicológico de uno real mediante exámenes que demuestren la ausencia de latido fetal. Tampoco se verá en ultrasonidos ni en ecografías.

Posibles causas:

-Fuerte deseo de maternidad: en concreto en mujeres con problemas de fertilidad, historial de abortos recurrentes o que han perdido hijos; o bien en mujeres pre menopáusicas que necesitan seguir sintiéndose jóvenes y “productivas”.

– Miedo intenso a quedarse embarazadas: mujeres jóvenes que inician su vida sexual, especialmente viniendo de entornos muy conservadores en los que su embarazo sería fuertemente reprobado.

Embarazo

– Problemas de pareja: tener un hijo como solución “mágica” a los problemas de pareja, necesidad de tener atención exclusiva por parte del otro miembro de la misma o como forma de evitar una ruptura.

Todos estos factores pueden conducir a la somatización, es decir, la afección psíquica se manifiesta en síntomas físicos. La mente está tan convencida de que existe un embarazo que el cuerpo presenta todos los síntomas físicos, inclusive sin importar lo que digan las ecografías o los médicos.

Tratamiento del embarazo psicológico

Tras descartar de forma objetiva que la mujer no está embarazada es imprescindible derivar a la paciente hacia un profesional de la salud mental. En algunas mujeres los síntomas desaparecen cuando el médico les comunica que no están embarazadas, pero en otras se dan mecanismos de negación que siguen manteniendo los síntomas a pesar de las pruebas objetivas. En estos casos, los síntomas pueden estar asociados a la depresión, ansiedad, trastornos obsesivos e inclusive, y de forma más grave, a cuadros psicóticos.

Por todo esto se recomienda terapia psicológica cuya duración suele variar dependiendo de la gravedad de la sintomatología psiquiátrica asociada y del grado de aceptación del trastorno.

 

Mónica Bascuñana Garde

Psicóloga especialista en Reproducción Asistida

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