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Tu proceso de inseminación artificial

Tu proceso de inseminación artificial, ya sea con semen de la propia pareja o con semen de un donante es uno de los tratamientos de reproducción asistida más sencillos que se llevan a cabo en una clínica de fertilidad. No obstante, a pesar de su sencillez, la inseminación artificial ofrece unas tasas de embarazo lo suficientemente elevadas para que siga siendo parte del arsenal de técnicas de reproducción asistida de cualquier clínica de medicina reproductiva del mundo.

¿Qué es la inseminación artificial conyugal?

La inseminación artificial conyugal consiste en depositar una muestra de semen, a la cual se haya realizado una concentración de los espermatozoides con mejor capacidad fecundante para depositarla dentro del útero en el momento de la ovulación.

¿Cómo funciona la inseminación artificial conyugal?

La inseminación artificial pretende mejorar las probabilidades de conseguir un embarazo actuando a dos niveles. Por un lado asegura la ovulación e incluso la mejora, en los casos de usar una estimulación de los ovarios, al aumentar el número de óvulos que puedan conseguir el embarazo. Y en segundo lugar pone más fácil a los espermatozoides conseguir su objetivo al dejarlos directamente en el interior del útero. Así se evitan los puntos donde la mayoría de los espermatozoides se quedan parados como son el cuello del útero y el propio útero.

¿Cuándo está recomendada la inseminación artificial conyugal?

La inseminación artificial conyugal se debe recomendar en los siguientes casos:

  • Cuando el número de espermatozoides útiles para conseguir el embarazo sea leve o moderadamente menor de lo normal. Si este es el único factor que pueda provocar la dificultad para conseguir la gestación, la inseminación artificial conyugal consigue buenos resultados.
  • Cuando existe una sola trompa de Falopio obstruida. Si este es el único factor que dificulta que llegue el embarazo, la inseminación artificial puede ser la solución.
  • Cuando el único problema es una alteración de la ovulación. Dado que una fase del tratamiento es la estimulación ovárica, la inseminación artificial puede solucionar el problema.
  • Cuando no existe un factor claro que justifique la dificultad en la llegada de la gestación. Es lo que se conoce como esterilidad de origen desconocido.

Fases de la inseminación artificial conyugal

La primera fase, como ya hemos explicado suele consistir en una estimulación de los ovarios. Esto consiste en aplicar unos fármacos que consiguen asegurar que se desarrolle al menos un folículo (el lugar donde se desarrollan los óvulos durante el ciclo de los ovarios), pero intentado que se formen dos o tres, dado que así mejoran las probabilidad de éxito con un muy ligero aumento del riesgo de embarazo múltiple (7 % frente al 2 % que ofrece la naturaleza). Durante esta estimulación ovárica se hacen ecografías cada dos o tres días para controlar el desarrollo del folículo o de los folículos hasta comprobar que están preparados para ovular. Entonces se aplica otro medicamento que desencadena la ovulación.

Esta fase se puede hacer sin medicación controlando el folículo que habitualmente se forma de forma espontánea. Esto exige una correcta función de los ovarios y las probabilidades de éxito se reducen mucho. Esto se conoce como inseminación artificial con ciclo natural.

Una vez que se provoca la ovulación, justo en el momento que sabemos que se está produciendo esta, se hace la inseminación. Para ello se pide una muestra de semen al varón de la pareja o bien se descongela una muestra de semen de un donante. Esta muestra se procesa para concentrar los espermatozoides con mejor capacidad fecundante. La muestra ya procesada se introduce en un pequeño tubito de plástico y este a su vez es el coloca dentro del útero para depositar la muestra de semen en su interior. La inseminación artificial no duele nada. No produce más molestias que una revisión ginecológica habitual.

Con esta técnica tan sencilla se consiguen tasas de embarazo de un 18-20 %. Si tenemos en cuenta que las probabilidades de éxito de una pareja que no tenga ningún problema son de un 25 % manteniendo relaciones, podemos decir que con esta sencilla técnica podemos colocar a la pareja de nuevo en el punto de partida. Además, después de cuatro intentos, aproximadamente dos terceras partes de las parejas ya ha conseguido el embarazo. En las clínicas de reproducción como Clínica Tambre somos especialistas en este tipo de tratamientos de infertilidad. Si desean ampliar estas informaciones no duden en solicitar una cita gratuita para que podamos resolver sus dudas.

Dr. Alberto García Enguídanos, director médico de la Clínica Tambre