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Órganos sexuales femeninos

El sistema reproductor femenino está compuesto por los genitales internos y externos. Los primeros son los ovarios, trompas de Falopio, útero y cervix, y los externos, la vagina y vulva. En un coito normal, el semen eyaculado, que contiene millones de espermatozoides móviles, se deposita en la vagina, y al cabo de unos minutos (entre 15 y 20), los espermatozoides liberados del plasma seminal nadan hacia el encuentro con el óvulo (si es fecha ovulatoria), atravesando: cervix (orificio cervical o cuello del útero), útero y trompas. Finalmente, si el óvulo se ha liberado desde el ovario hacia la trompa, un espermatozoide de entre los millones liberados, alcanzará al óvulo para fecundarlo.La primera barrera que tienen que atravesar los espermatozoides es la del moco cervical. Este se produce en el cervix, y tiene como misión ayudar a los mismos en su camino hacia el óvulo. De ahí que sea más abundante en los días próximos a la ovulación. Su producción está desencadenada por acción hormonal, de manera que determinadas alteraciones hormonales inciden en la producción de moco cervical.

El útero es el órgano en el que se producirá la implantación del embrión. La membrana mucosa uterina, el endometrio, ha sido preparada igualmente por hormonas procedentes del ovario (hCG y progesterona, principalmente), para recibir al embrión. Los ovarios producen al mismo tiempo óvulos y hormonas. Los óvulos o gametos femeninos (también llamados ovocitos), se encuentran en unas estructuras denominadas folículos. En las trompas se liberan los ovocitos desde los ovarios y allí son fecundados por un espermatozoide.

El ciclo menstrual

Cada período menstrual tiene una duración de cuatro semanas aproximadamente, aunque es variable en cada mujer, y a veces cada ciclo. Los primeros impulsos hormonales en cada ciclo son emitidos por la glándula pituitaria o hipófisis, una minúscula glándula situada en la base del cerebro. Centros situados en las porciones inferiores del cerebro (hipotálamo), directamente conectados con la hipófisis, determinan que hormonas serán secretadas. La menstruación podrá retrasarse o incluso cesar por completo si la mujer experimenta disgustos o ansiedad, si está enferma, o bajo una fuerte presión psicológica. Pero incluso cambios menos significantes (viajes, trabajo, estrés, etc.), consiguen afectar el ciclo menstrual. Por eso, situaciones como el deseo de quedar embaraza, pueden a su vez tener fuertes repercusiones sobre los ciclos.

En condiciones normales, el hipotálamo secreta un factor liberador de gonadotropinas (GnRh), el cual permite que la hipófisis secrete a su vez unas hormonas especiales (las gonadotropinas: hormona luteinizante: LH y hormona estimulante del folículo: FSH), que son conducidas a los ovarios por el torrente sanguíneo. Los ovarios responden a esta estimulación aumentando su producción de estrógenos (estradiol).Simultáneamente, un óvulo que está dentro de un pequeño saco llamado folículo, comienza a madurar en uno de los ovarios.

El primer día del ciclo se considera el primer día del período menstrual (primer día de sangrado. Dos semanas después, aproximadamente, el folículo que contiene al óvulo, está maduro. Mide aproximadamente 20 mm de diámetro y además de servir de contenedor para el óvulo, se ha convertido en una minúscula estructura productora de hormonas. En el momento adecuado, por acción de hormonas de la hipófisis, el folículo se rompe y fuerza la salida del óvulo en la superficie del ovario, donde es capturado por la trompa. Durante unas cuantas horas (aproximadamente 8 horas) el óvulo permanece en la trompa, donde espera encontrarse con un espermatozoide para ser fertilizado, y si no es así, sigue su curso hacia el útero y muere.Una vez que el folículo se ha roto, se transforma en una estructura conocida como cuerpo lúteo, que produce grandes cantidades de una hormona llamada progesterona durante las dos semanas siguientes. La progesterona, entra en el torrente sanguíneo de la mujer, alterando en particular el endometrio que tapiza el útero, preparándolo para recibir el óvulo maduro. Por lo tanto, el útero se prepara todos los meses para el embarazo.

Si esto no ocurre, las capas más externas del endometrio se desprenden, ocasionando la hemorragia que conocemos como menstruación o regla.

Ovogénesis

La ovogénesis es el proceso de formación de las células germinales femeninas u ovocitos maduros hasta el momento de la fecundación.La meiosis es un proceso único para las células germinales, mediante el cual el material genético se reduce a la mitad. Mientras que todas las células del organismo (células somáticas), poseen una dotación genética compuesta de 46 cromosomas, las células germinales poseen sólo la mitad: 23 cromosomas los ovocitos y 23 los espermatozoides. Por medio de dos procesos de meiosis, las células germinales sufren la reducción a la mitad del material genético, formándose los gametos haploides ((diploides se consideran con 46 cromosomas.Las células germinales femeninas inmaduras se denominan ovogonias, y se dividen activamente por medio de mitosis en el feto femenino.

Cuando se produce la diferenciación sexual, tiene lugar la primera meiosis, y las ovogonias se transforman en ovocitos, lo que significa el inicio de la diferenciación hacia una célula única: el ovocito maduro. La meiosis consiste en 4 etapas diferentes de división: profase, metafase, anafase y telofase. En la profase de la primera división meiótica, el proceso se detiene, y el ovocito permanece en este estado desde la vida fetal hasta que tiene lugar la pubertad, donde se reasume la primera división meiótica cuando tiene lugar la ovulación. En este momento, se completa esta primera división, y se inicia la segunda división meiótica, que se para en el estado de metafase. En esta etapa se produce la liberación del primer cuerpo polar. La meiosis se reasume por segunda vez cuando el espermatozoide entra en el ovocito y tiene lugar la fecundación, liberándose el segundo cuerpo polar. Las dos divisiones meióticas son, por tanto, asimétricas, cada una de las cuales produce una célula hija (cuerpos polares), que son muy pequeñas y degeneran. De ahí que se origine una sola célula u ovocito de dos divisiones meióticas.

Los mecanismos por los cuales se detiene la meiosis en profase son totalmente desconocidos. Tan pronto como el ovocito reasume la meiosis, se rodea de las células de la granulosa para formar el folículo. El folículo no puede existir sin el ovocito ni viceversa. Durante el crecimiento folicular, las células de la granulosa se multiplican, y casi simultáneamente, el ovocito aumenta de tamaño. Durante el crecimiento folicular, el volumen del ovocito se incrementa unas 300 veces, y las células de la granulosa se dividen de 18 a 25 veces.

Cuando el óvulo madura, la mitad de los cromosomas son expelidos y el ovocito maduro se encuentra en estado de Metafase II. Esta es la señal para conocer que el óvulo se encuentra en el momento idóneo para ser fecundado. Cuando los pronúcleos masculino y femenino se unen (singamia), se forma el cigoto, la fertilización ha finalizado y comienza la embriogénesis. Como ya se ha mencionado anteriormente, en el curso de la vida de una mujer, la ovulación se repite mensualmente hasta unas 400 veces en total. Es más bien cuestión de suerte cual de los dos ovarios depositará el óvulo: a menudo los ovarios no se alternan de una manera regular cada mes. No obstante, si un ovario es extirpado quirúrgicamente por cualquier razón, la ovulación se seguirá produciendo cada mes en el ovario restante. Sin embargo, como también ya se ha mencionado previamente, la mayoría de los óvulos no serán nunca usados. La mayor parte de su casi medio millón de óvulos tienen la misma capacidad teórica de ser fertilizados, pero nunca llegan a madurar por completo, sino que, por el contrario, degeneran gradualmente.

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