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Hombres

El sistema reproductor masculino, sus órganos reproductores son: pene, uretra, testículo, epidídimo, conductos deferentes, próstata y vesículas seminales. Como en la mujer, los órganos sexuales masculinos se forman durante la vida fetal, e incluso en el recién nacido se pueden encontrar espermatozoides inmaduros, que madurarán en la pubertad. Los espermatozoides se forman en los testículos, dentro de una serie de conductos llamados túbulos seminíferos. El testículo está unido a un tubo, que es el epidídimo, donde se almacenan y maduran los espermatozoides hasta la eyaculación, momento en el cual son liberados a través de los conductos deferentes, uniéndose a su paso secreciones de la próstata y vesículas seminales para, finalmente, salir el semen eyaculado por el conducto de la uretra localizado en el pene.

Espermatogénesis

Formación de los espermatozoides. Al igual que ocurre en la mujer, en el varón el hipotálamo y la hipófisis controlan la producción de hormonas masculinas, con la misma función que en el caso femenino: la producción y secreción de gametos: óvulos en la mujer, espermatozoides en el varón. Sin embargo, en el hombre, la producción de espermatozoides se realiza de forma continua, y no cíclica como en la mujer. El testículo está continuamente produciendo espermatozoides desde el estadio fetal hasta edades avanzadas, mientras que los óvulos se forman en el feto hembra, y ya nunca más.

La mujer, en general, sólo desarrolla un óvulo capaz de fertilización cada mes, pero el hombre puede producir miles de millones de nuevos espermatozoides, cada uno con una composición genética única, en el mismo período de tiempo. Los espermatozoides necesitan dos meses para madurar desde su producción, y durante este tiempo migran desde la parte externa hacia la luz del túbulo seminífero, donde una vez formados completamente se acumulan en el epidídimo hasta el momento en que se emiten con el semen al exterior, pudiendo quedar almacenados durante mucho tiempo. La producción de los espermatozoides tiene lugar en los túbulos seminíferos de los testículos. Estos, producen aproximadamente 120 millones de espermatozoides diariamente. El mantenimiento de esta producción diaria requiere la coordinación de las divisiones celulares mitóticas de las espermatogonias para reponer las células detenidas y en reserva, y sufrir una posterior diferenciación en espermatocitos, divisiones meióticas de espermatocitos para producir espermátides con número haploides de cromosomas, y diferenciación de espermátides en espermatozoides maduros.

En el sistema reproductor masculino del hombre, como en otros mamíferos, los testículos descienden al escroto durante la vida fetal o poco después del nacimiento. En los animales con escroto, la temperatura de los testículos y el epidídimo es un poco más baja que en el resto del organismo (aproximadamente 2ºC menos en el hombre). La razón por la cual se necesita una temperatura menor para que la espermatogénesis sea eficaz, no se conoce bien. Se sabe que la temperatura corporal puede ser perjudicial para la producción espermática; sobre todo las espermátides redondas son especialmente sensibles a la temperatura.

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