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El cáncer de cérvix o cáncer de cuello de útero es uno de los cánceres ginecológicos más comunes entre las mujeres españolas. Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se estima que en España se diagnostican alrededor de 2.500 nuevos casos de cáncer de cérvix cada año. La incidencia es mayor en mujeres jóvenes, con un pico en la edad entre los 35 y los 44 años, edad en la que muchas mujeres aún quieren ser madres.
Debido al daño causado en el cuello uterino durante la enfermedad y su tratamiento (cirugía, radioterapia y quimioterapia), el cáncer de cérvix puede dificultar el embarazo y afectar a la capacidad del útero para mantenerlo a término, aumentando el riesgo de complicaciones durante la gestación. Sin embargo, son muchas las mujeres que han conseguido el embarazo tras un cáncer de cérvix gracias a una atención médica adecuada, a los tratamientos de reproducción asistida y al seguimiento cercano durante el embarazo.
Con motivo del Día Mundial de la Prevención del Cáncer del Cuello Uterino que tiene lugar el 26 de marzo, contribuimos a hacer más visible este cáncer y a insistir en la importancia de la prevención.
Si has padecido o padeces este tipo de cáncer, esto no tiene por qué suponer el fin a tus deseos de maternidad. En Tambre te ofrecemos diferentes opciones para conseguir el embarazo tras un cáncer de cérvix, ¿quieres conocerlas?
¿Qué es el cáncer de cérvix o de cuello de útero?
Antes de conocer las opciones que la reproducción asistida ofrece para conseguir el embarazo tras un cáncer de cérvix, conviene entender que este tumor, también conocido como cáncer cervical o cáncer de cuello de útero, se desarrolla en el cuello uterino de la mujer. El cuello uterino es la parte más baja del útero que conecta con la vagina. El cáncer de cérvix comienza en las células del revestimiento del cuello uterino y puede propagarse a otras partes del cuerpo si no se detecta y se trata a tiempo.
El 99% de los casos de cáncer de cérvix están asociados con la infección crónica del virus del papiloma humano (VPH). El VPH es la infección de transmisión sexual más común. La mayoría de la población sexualmente activa entra en contacto con el virus a lo largo de su vida. Sin embargo, no todas las mujeres infectadas con VPH desarrollarán cáncer de cérvix. De hecho, hasta un 90% de las infecciones por VPH se eliminan sin tratamiento durante los primeros dos años. Pero si nuestro cuerpo no logra terminar con el VPH y la infección se cronifica puede dar lugar a lesiones que, con el tiempo, pueden progresar a un cáncer invasivo.
De ahí, la importancia de los exámenes regulares de detección, como las pruebas de Papanicolaou (Pap) y las pruebas de detección del VPH que se realizan en las revisiones ginecológicas habituales.
Te invitamos a ver el podcast: el cáncer y la fertilidad con el dr Abraham Zavala
Tratamientos de reproducción asistida para lograr el embarazo tras cáncer de cérvix
Aunque las opciones se reducen, tras un cáncer de cérvix sí es posible tener un hijo. No obstante, esto va a depender de la edad de la mujer, del tiempo trascurrido desde el diagnóstico hasta la superación de la enfermedad y, también, del tipo de tratamiento recibido, ya que, si el cáncer no es invasivo y está bien localizado, solo será necesario extirpar la parte del cuello del útero en donde se ubica la lesión, permitiendo dejar intacto el útero, preservando así la fertilidad. En cambio, en los casos donde el tumor está más avanzado, puede ser necesario realizar una histerectomía para extirpar toda la matriz, lo cual impide llevar a cabo un embarazo natural.
Pero, además de las dificultades para la implantación del óvulo fecundado en el útero, en las mujeres que han sufrido cáncer de cérvix y quieren ser madres también debemos estudiar si existen reservas de óvulos sanos o si existen otros problemas que impidan el embarazo. Hay que tener en cuenta que los tratamientos oncológicos con quimioterapia o radioterapia pueden destruir la dotación folicular, lo cual imposibilita el embarazo con ovocitos propios, a pesar de que el tratamiento quirúrgico planteado preserve el útero.
Atendiendo a estas cuestiones, si te han diagnosticado cáncer de cérvix y quieres ser madre, estas son las posibles opciones para conseguirlo:
- Preservar de la fertilidad antes de iniciar un tratamiento para combatir el cáncer
Si te han diagnosticado cáncer y quieres preservar tu fertilidad, puedes vitrificar durante un tiempo indefinido tus óvulos o embriones antes de comenzar con el tratamiento oncológico. Así, una vez que hayas superado el tumor, podrás tener hijos con tus propios gametos.
Para ello, realizamos una estimulación hormonal controlada que favorece la producción de óvulos que más tarde extraemos. En el laboratorio de Tambre, nuestros profesionales se encargarán de seleccionar los ovocitos maduros y aptos para la preservación. Gracias a la tecnología Cryotop®, podemos congelar los ovocitos a bajas temperaturas utilizando crioprotectores que protegen sus membranas. Esto nos ofrece una tasa de supervivencia ovocitaria de hasta el 97% en pacientes jóvenes.
Más adelante, cuando estés preparada y decidas ir a por el bebé, llevaremos a cabo el proceso de descongelación, seguido de la técnica de Fecundación In Vitro (FIV) o de inyección intracitoplasmática de espermatozoides (FIV-ICSI) para así obtener el embrión que se transferirá al útero para intentar lograr un embarazo.
Sabemos que pensar en la criopreservación de óvulos en una situación tan difícil no es sencillo, pero la vitrificación de los gametos puede ayudar a aliviar la incertidumbre y miedos ante aquello que va a ocurrir con posterioridad. De este modo es posible centrarse en el tratamiento oncológico y a la vez tener ilusión y posibilidades reales de tener descendencia con gametos propios.
2. Ovodonación
Si no has podido preservar tu fertilidad, en Tambre disponemos de otras técnicas para lograr el embarazo tras un cáncer de cérvix. Así, si la estimulación de óvulos no da buenos resultados podemos recurrir a la ovodonación, siempre y cuando el útero esté en buenas condiciones.
En Tambre ofrecemos la opción de ovodonación con óvulos de donante y semen de la pareja, o bien con óvulos y semen de donantes. En ambos casos, realizamos en nuestro laboratorio la técnica FIV para conseguir el embrión que posteriormente se transfiere al útero de la mujer. Para ello, contamos con nuestros propios laboratorios de FIV y Andrología, y bancos propios de semen, y de óvulos.
En Tambre cuidamos hasta el último detalle
En Tambre somos especialistas en Medicina Reproductiva Avanzada y vamos más allá de los tratamientos estandarizados porque sabemos que cada paciente requiere de un tratamiento a medida. En nuestra clínica priorizamos el diagnóstico y personalizamos los tratamientos, lo cual nos permite optimizar los resultados en casos complejos, como es el de las pacientes que se enfrentan o han superado un cáncer de cérvix.
En esto casos, en Tambre también nos ocupamos de realizar:
Preparación del endometrio
El endometrio es la capa que recubre el interior del útero y es el principal encargado de que ocurra la implantación de los embriones para que pueda producirse el embarazo. Puesto que para nosotros este es un factor clave para el éxito de los tratamientos de reproducción asistida, en Tambre, realizamos una preparación endometrial totalmente personalizada. Mediante medicación, podemos preparar al endometrio en unos 6 días, aunque lo más recomendable es llevarlo a cabo en un mínimo de dos semanas. En el caso de ovodonación, en Tambre sincronizamos el ciclo de la donante con el de la mujer receptora, con el fin de realizar la transferencia en el momento más adecuado y facilitar la implantación del embrión.
Dilatación del canal cervical
Otra técnica que en Tambre podemos realizar para completar las técnicas de reproducción asistida es la dilatación del canal del cérvix. Como hemos comentado, para eliminar la lesión de cáncer de cérvix es necesario realizar una intervención quirúrgica. Esta intervención no suele dar problemas posteriores, pero puede que se produzca un estrechamiento del canal cervical que dificulte la introducción de la cánula que utilizamos para transferir el embrión en una FIV. Para solucionarlo podemos realizar una histeroscopia cervical con la que podemos dilatar el camino para introducir posteriormente la cánula de inseminación o de transferencia, mientras la paciente permanece dormida.
Como ves, existen diferentes tratamientos y técnicas que nos ayudan a conseguir el embarazo tras un cáncer de cérvix, pero es necesario saber personalizar dichos tratamientos después de realizar un diagnóstico preciso. Si quieres que estudiemos tu caso y valoremos tus opciones, pide ahora tu primera consulta en Tambre. Recuerda que, si aún no has comenzado con el tratamiento oncológico, este es el mejor momento para vitrificar tus óvulos y así preservar tus gametos y tus ilusiones de maternidad.